viernes, 14 de junio de 2019

¿Qué leen los que no leen? de José Domingo Argüelles

Hola. Espero que estén muy bien.  Hoy vengo con la reseña de mi primera lectura del mes de junio, la cual leí despacito para no perderme de nada.

Se trata de un ensayo del escritor mexicano Juan Domingo Argüelles, una persona muy comprometida con la promoción del hábito de la lectura y que para tales propósitos, nos proporciona un análisis  minucioso a los lectores, del por qué otras personas no leen nada o leen muy poco y da una respuesta a la pregunta que muchos se hacen hoy en día ¿qué está fallando que al bajar los índices de analfabetismo en el mundo las cifras de lectores no aumentan proporcionalmente?
 
Como se observa en la portada, el autor considera que la lectura tiene un poder inmaterial, que en el mundo existe una tradición literaria que vale la pena entender para perpetuar y que la lectura es un placer, aunque más tarde se refiere a este placer como algo que puede tornarse en vicio o adicción.
 
A muchos nos resultan obvias estas afirmaciones y eso ocurre porque somos lectores aficionados. No obstante, los que no gustan de leer, no creen que pueda hallarse diversión o relajación en algo tan básico como un libro. Muchos entienden los libros como algo útil, del cual se valen solamente para aprobar materias en la escuela u obtener diplomas en las universidades; no dejan de figurarlos como un sufrimiento, tan solo un medio aburrido para alcanzar el objetivo principal que es: sacarle provecho. ¿Pero por qué sucede esto?
 
"Allí donde se hace presente la recompensa o el castigo de la calificación, la lectura no puede desenvolverse. Allí donde leer es un acto disciplinado que se sostiene con el dogma pragmático y abstracto del <<provecho>> y la <<superación>>, lo único que se puede lograr son lectores frígidos". Pág. 63.

Y es que el autor aprovecha cada oportunidad en las páginas de este libro para recordarnos que en realidad, las personas somos libres de decidir si leer, qué leer y cuánto  leer o no leer nada en lo absoluto. Porque creer que por el solo hecho de leer los ciudadanos se vuelven superiores es una forma muy barata de la fe en las herramientas que ha inventado el propio género humano para consentir su vanidad y, con ello, su intolerancia. Considera Argüelles que más personas disfrutarían de buenos libros si tan solo contagiáramos la idea que la libertad de leer no viene acompañada de la obligación. Y esto para mí tiene mucho sentido.

"Lo que pasa es que hasta Shakespeare, Stendhal, Balzac y todos los más nobles espíritus pueden servir para justificar las cóleras y resentimientos más repulsivamente intelectualistas de individuos que piensan que, entre la especie humana, son mejores que los demás únicamente porque tienen libros (...) y porque aprenden ahí cosas elevadas, sublimes, aunque (ellos no se dan cuenta) esas cosas no consigan penetrar en su alma sino tan solo para barnizar su epidermis." Pág. 48.

Es interesante que saque a relucir ejemplos de personas consideradas muy cultas por sus inmensas bibliotecas, su fino gusto por la música clásica, buenos vinos y cenas delicadas; pero que una vez satisfecha su necesidad de ocio, se traslada a su trabajo en campos de concentración. Así que no se puede dudar de los beneficios y las virtudes del libro, a condición de que tampoco se menosprecie o se agreda a los no lectores. Pero el autor va más allá. Pone el foco hacia los lectores hipócritas, aquellos que compran libros pero no los leen, aquellos esnobs que atribuyen su éxito al haber leído cientos de obras importantes, pero cuando les preguntas qué está leyendo en ese momento se excusan en que no tienen tiempo por sus múltiples responsabilidades. Asimismo hace un llamado de atención a aquellos que escriben porque quieren que los lean pero no leen, a menos que hagan investigación para sus propias creaciones. Otra forma más del deber leer y no el disfrutar leer. Como tener sexo para la procreación sin disfrutar la experiencia maravillosa del amor correspondido.

Si existe una crisis del libro, si la tecnología desaparecerá el papel, el discurso gubernamental y social a favor del libro que se queda en las palabras y la polémica del elevado costo de los libros en papel; todo eso se discute en esta obra.
 
Podría quedarme aquí para contrales detalles fabulosos del libro, porque sí que los tiene, pero la reseña sería larguísima. Terminaría abusando de sus deseos de leer. Ahora bien, no quiero dejar la impresión incorrecta de que Argüelles no le preocupa que otros no lean, porque además, reconoce que hay libros pésimos. También aborda la desmesura de las editoriales de publicar todo lo que creen que será de "impacto social" lo cual en resumidas cuentas considera un término pomposo, un eufemismo que celebran mucho, y con alborozo, las moscas, pues miles de millones de ellas no pueden estar equivocadas: la basura es sabrosa. Razón por la cual cientos de casas editoriales ignoran trabajos llenos de pasión y de sublime honestidad, provenientes de escritores tratando de ganarse el título de escritores, porque nadie los compraría.  Y es que más que preocuparse por el cuánto se lee, le interesa el qué y por qué. Latinoamérica no debería sentirse humillada por la cantidad de libros que lee en un año en comparación con las cifras  astronómicas de los europeos. Más bien se entusiasma en contarnos que la lectura cobra sentido no en el momento en que competimos con los demás para mostrar que nos asiste la razón porque hemos leído más libros que ellos, sino en el momento de integrar a nuestra vida la grata experiencia de conocer otros mundos íntimos que logran impedir que se nos avinagre el carácter.
 
Para finalizar solo quiero dejar por escrito que esta lectura fue deliciosa. Hizo referencia a tantos autores que ya conozco y otros tantos que no, que verdaderamente aprecié la belleza en la variedad de puntos de vista. Este es un libro muy completo, con prólogo, epílogo, apéndice y al final un listado de obras que Argüelles advierte NADIE TIENE LA OBLIGACIÓN DE LEER, lo cual para mí es un guiño y una provocación.
 
Gracias por leer. Está demás decir que lo recomiendo mucho, si les gustan las lecturas tipo ensayos. Pero si no, no pasa nada.

8 comentarios:

  1. Hola preciosa!
    aunque no es la típica lectura que suelo buscar para mis ratos libres si que no niego que tanto el titulo como lo que cuentas es bastante interesante, pero no se si yo disfrutaría de ella.

    ❀ Fantasy Violet ❀
    Besotes! 💋💋

    ResponderEliminar
  2. Hola Violeta.

    Yo no leo muchos ensayos pero títulos como este me invitan a hacerlo. Si está muy interesante el libro. Quizá más adelante te lo topes y si lo abordas con calma, sin presiones por acabarlo, puede que lo disfrutes.

    Gracias por comentar.

    ResponderEliminar
  3. ¡Hola!
    Me parece muy interesante, no conocía esta obra y me llama mucho la atención. Que te aya parecido una lectura deliciosa me gusta mcuho, y que mencione a tantos autores es un plus, porque es genial leer de los que conocemos y porque conocer a otros nuevos siempre aporta.

    Muy feliz lunes y gracias por la reseña.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Quiero decir Haya, uffffff, que lapsus.

      Eliminar
    2. Feliz lunes Gema. Gracias por leer. Y sí, se nota que le puso ganas.

      Eliminar
  4. Hola! Me super interesa leer sobre libros o escritores. Escarbar y ver el hueso....Lo buscare.gracias! Saludosbuhos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Más que hablar de libros y escritores, el libro habla de quiénes no leen, por qué y cómo podría eso cambiar.
      Saludos.

      Eliminar
  5. ¡Hola! lleva tiempo atrayéndome este libro, todo el mundo habla muy bien de él y veo que tú lo has disfrutado. Curioso eso de que la lectura se puede convertir en un vicio. Igual yo soy una viciosa..., pero bueno, supongo que se refiere a vicios de los buenos, de los sanos
    Besos

    ResponderEliminar

Demencia Temporal de Klenya Morales