domingo, 16 de febrero de 2020

Lo que el viento se llevó de Margaret Mitchell

Hola a todos.

No prometo que esta reseña sea corta, tengo mil ideas de cómo describirles lo maravilloso que fue leer este libro que tenía pendiente desde que ví la cinta con Vivian Leigh y Clark Gabble, producida por David Selznick y dirigida por Victor Fleming.

La novela de por sí es larga, ficción histórica de más de 900 páginas. Y hay tantos personajes increíbles que es imposible hablar de todos. Mi deseo sin embargo es, darles una idea a quienes no hayan visto la película y tengan temor de comprometerse con un clásico como éste; que esta historia tiene de todo un poco. Comedia, tragedia, drama, romance, intimidad, historia, política, filosofía, moral, religión y si sigo no paro porque encontré cientos de detalles interesantes, cosas para meditar en cuanto a lo genial que es Margaret Mitchell con su prosa y la mente maestra para exponer ideas fuertísimas para su época, polarizando a los personajes entre sí y causando en el lector la inconsciente necesidad de tomar partido. En toda la novela hay bandos, entre vecinos, entre ciudades, entre en norte y el sur, incluso entre la propia familia. Es una cosa rarísima como vamos alternando nuestro apoyo un rato a estos y otro rato a los otros-

SINOPSIS DEL LIBRO: 

Scarlett O’Hara vive en Tara, una gran plantación del estado sureño de Georgia, y está enamorada de Ashley Wilkes, que en breve contraerá matrimonio con Melanie Hamilton. Estamos en 1861, en los prolegómenos de la guerra de Secesión, y todos los jóvenes sureños muestran entusiasmo por entrar en combate, excepto el atractivo aventurero Rhett Butler. A Butler le gusta Scarlett, pero ésta sigue enamorada de Ashley, que acaba de hacer público su compromiso con Melanie. Despechada, Scarlett acepta la propuesta de matrimonio de Charles, el hermano de Melanie, al que desprecia. Años más tarde, y como consecuencia del final de la guerra, ya viuda, Scarlett debe afrontar situaciones nuevas como el hambre, el dolor y la pérdida e instalarse en Atlanta, donde Melanie espera noticias de Ashley y Butler aparece de nuevo...

Scarlett rodeada de pretendientes en la Parrillada de Doce Robles, Hacienda de la Familia Wilkes, y todos la hacían  creer que era la última coca cola del desierto.

Los aspectos a mi parecer, más sobresalientes, han sido estos:

1. PERSONAJES: Es encomiable la capacidad de la autora para traer a la vida tamaña cantidad  personajes impresionantes y tan diversos entre sí,  porque ninguno se parece al otro y además participan muy activamente en los sucesos que se nos van presentando. No se nos olvida quién es quien, porque son perfilados tan estupendamente, ora por carismáticos ora por antipáticos. Imagínense que han pasado 600 páginas del libro y aún siguen apareciendo personajes súper agradables. Por ejemplo Will Benteen, que es una belleza de persona, le falta una pierna, apareció casi muerto en Tara después de la guerra y aunque Scarlett no fue feliz por tener otra boca más que alimentar, le fue más útil que las otras 7 personas en la casa. Asimismo, por la página 700, sale un Archie, viejo cascarrabias que odia a las mujeres por razones bien dolorosas, excepto a una a quien está a punto de canonizar. Y así la escritora saca ramificaciones de pequeños dramas, que aportan una complejidad sabrosa a la lectura y además, ese montón de personajes y familias (O'Hara, Wilkes, Hamilton, Tarleton, Fountain, Calvert, Munroe, Slattery, Merriwather, Meade, entre otras) ofrecen un magnífico contraste para ver a los principales desenvolverse y  evolucionar, unos más lento que otros, eso sin duda, porque Scarlett es un hueso duro de roer.

Los personajes principales son Scarlett, caprichosa, vanidosa, egoísta, envidiosa e hipócrita, hija de Gerald O'Hara (irlandés rico que ganó Tara en un juego de cartas) y Ellen De Robillard (francesa que se casó con Gerald únicamente porque el amor de su vida murió). Rhett, aparece como un solitario, rebelde de las convenciones sociales, cree que ir a la guerra es un suicidio y el patriotismo una idiotez, ideas impopulares que le granjearon más enemistades que las que ya tenía por casanovas. Rhett es  hábil para los negocios pero no por estrategia sino por oportunista. Es la oveja negra de la familia y pone sus ojos en Scarlett, no tanto por su belleza sino porque es tan mala persona como él. Luego está Ashley Wilkes, intelectual y refinado, heredero de Doce Robles, una hacienda aledaña a Tara, que aunque gusta de Scarlett sabe que su carácter impetuoso no la hace la mejor candidata a esposa. Y por último, tenemos a Melanie Hamilton, la prima de Ashley, todo lo contrario a Scarlett. Es humilde, caritativa, modesta, evita pensar mal de nadie, un alma bondadosa, amante de los libros y por todo eso, la esposa ideal para Ashley. Y con él se compromete. Sí, porque en esos tiempos aún los matrimonios entre miembros de una misma familia eran permitidos y de hecho se hacían buscando que la sangre no se contaminase con extranjeros, como por ejemplo: irlandeses o escoceses o sangre mixta.

Melanie ha sido mi personaje favorito, aunque muchos la consideren una tonta. Es intelectual, habla cuando tiene que hablar, impone su carácter cuando subestiman que va a consentir algo contrario a sus principios, como una fiera responde al defender a los suyos , sin perder la clase y la elegancia de su crianza. No dice nada que no sea inteligente y lógico. No como la bruta de Scarlett, que la única inteligencia que poseyó en toda su vida, fue la de hacer dinero y conquistar hombres, aunque siendo sinceros, lo primero dependía de lo segundo. En el otro extremo, el personaje que odié profundamente, es Ashley ... y eso que Scarlett y Rhett son despreciables. Pero al menos estos dos, con sus bajezas, salvaron vidas. En cambio Ashley finge su decencia, finge tener valor y finge amar. Incluso llegué a sentir que usa a las mujeres que le aman.

2.  Escenario Político, Histórico y Social: son los días previos al estallido de la Guerra Civil en Estados Unidos. Con los ánimos caldeados, los sureños desean ir a combatir contra los Yankees , término que en la actualidad nos hace pensar en gringos, pero que en 1861 se refería despectivamente a los habitantes del norte de Estados de Unidos, donde se asentaron los primeros  colonos británicos. Esa sensación de invasión aunada a las ideas de abolición de la esclavitud, alentaron a los sureños a querer separarse de los Estados Unidos y formar una Confederación de Estados Sureños que nunca fue aprobada diplomáticamente por el gobierno central. Así, los Confederados declararon la secesión, contando con el apoyo de 11 Estados esclavistas y en el otro bando, los del norte,  formaron La Unión.

Pocas personas reconocen que es una mala idea que el Sur desafíe al Norte, porque llevan las de perder, pues se dedican más a las plantaciones que a la industria. Excepto Rhett Butler, que por las mismas razones no se alista en el ejército sino que se vale de su astucia para sobornar o barbear a ambos bandos, de manera que logra hacerse rico a base de contrabando y sacando provecho de la necesidad de la gente de artículos que los bloqueos impiden circular libremente como zapatos, ropa, comida y similares. La escasez y la miseria descrita en la novela es abrumadora. El dolor de tripas por falta de comida, la boca reseca por falta de agua, los pies desgarrados por caminar largas distancias sin zapatos ... todo eso de verdad que rompe el corazón. Casi no se podría creer que un país tenga diferencias ideológicas internas tan intensas que desemboquen en un infierno como éste. No obstante, el resto de sus compatriotas sureños están cegados por la arrogancia, pese a las advertencias  de Rhett se lanzan a la batalla sin que les falten los ilusos aplausos patriotas que les alimentan el ego con discursos populistas de que ganarán porque Dios está de su parte.

Mamita, apretando el corset de Scarlett, su niña consentida.
La intérpretó Hattie McDaniel y es
 la primera mujer de color enganar un Oscar de la Academia.
Nótese que la novela nos relata la vida de los sureños, a quienes les gusta el sistema esclavista. Creen que porque les dan techo, comida y abrigo, y sus esclavos les quieren y les respetan, eso es suficiente. Incluso lo fundamentan bíblicamente. Los del norte en cambio, levantan el interés de las personas de color en todo el país,  para que el sistema cambie y se unan a sus filas, para que se les trate como iguales. Los Yankees tienen una idea fija que todo blanco que posee esclavos les da latigazos, los matan de hambre o los torturan. Y no dudo que eso haya ocurrido en muchas ocasiones, y quien haya visto 12 años de esclavitud sabe que lo de ser esclavo no era cosa de relajo. Negarlo sería como negar el holocausto, una necedad. Así que no me molesta que la autora haya escrito sobre familias que no maltrataban a sus esclavos, que seguramente debieron existir y no tengo pruebas en contrario. Sin embargo, hay matices y lo paso a explicar.

Ambos bandos están equivocados. Por un lado, los sureños creen que está bien comprar y vender personas, como si fueran cosas. Incluso a muchos esclavos, tras algún tiempo de granjearse confianza, se les trata como miembros de la familia. Es el caso de Mamita, una negra que es ama de llaves de los O'hara, que crió no solo a la señora Ellen, sino también a sus hijas Scarlett, Suellen y Carren. O como el tío Peter, cochero de la tía Pittypat o como Pork, el criado de los O'Hara.  Pese a ello, a sus dueños no deja de repugnarles la idea que pueda algún día llevarse a cabo un matrimonio entre blancos y negros. Una cosa que hoy es super normal y común.

 De hecho se piensan que es una aberración. Es más, luego que pasa la guerra, son los sureños los creadores del Ku Klux Klan, que según Margaret Mitchell, surgió en un principio para eliminar a los negros libres que violaban mujeres blancas o a los que, luego de la abolición de la esclavitud, no encontraban trabajo (pues era nuevo lo de pagar un salario a un negro y de hecho todo mundo estaba en banca rota como para contratar a nadie) y por ello terminaban borrachos en los caminos robando a blancos para poder comer. Ahora veamos el otro extremo, los Yankees, que obviamente hicieron leña del árbol caído, cuando ganaron la guerra y vieron al Sur en ruinas, vinieron a poblar las ciudades y buscaban irlandesas para contratar de niñeras e institutrices; detestaban la idea de tener una negra bajo su techo.  Entonces vemos que aquello de libertad, igualdad bla bla bla era un discurso barato. En el fondo eran viles racistas. Recuerdo cuando Scarlett recomendó a una Yankee contratar a una mujer de color para ser niñera y en respuesta obtuvo "Nunca había visto un negro antes de venir aquí hace un mes y me hubiera pasado muy bien sin haberlos visto nunca. Me ponen la carne de gallina. No me inspiran la menor confianza." Pág. 625 en PDF.

El colmo de los colmos era el clasismo que existía dentro de la propia raza negra, donde los esclavos que trabajaban dentro de las casas, se consideraban superiores o de mejor rango que los que trabajaban en las plantaciones. Incluso blancos pobres o caídos en desgracia, eran discriminados por esclavos ¿quién lo diría?

Igualmente resalto la feroz cacería que tenían las mujeres para encontrar marido. Hay tantos buenos chicos enamorados de Scarlett, que muchas jovencitas la envidiaban porque era abiertamente coqueta con ellos a pesar de no tener serias intenciones con ninguno. Todas menos una la envidiaba, Melanie, que nunca se preocupó por competir con Scarlett. Por eso me encanta Melanie. Tenía su autoestima bien alta.

3. El pudor de la época y la Moral: me sorprendió saber que se escondían los vientres abultados por los bebés a bordo, la mayor cantidad de tiempo posible. Eso es rarísimo porque no hay nada más natural que el que una mujer saludable, recién casada, quedara embarazada en su noche de bodas. Me moría de risa cuando leía cosas estúpidas por las que Melanie se ruborizaba. Para esas ocasiones Scarlett lanzaba comentarios demasiado graciosos por lo sosa que era, claro está, Scarlett era un cínica y demasiado mente abierta en muchos aspectos hasta para su familia. La pobre no tenía filtros y eso caía muy mal. Le daba una connotación vulgar y maleducada.

Los matrimonios entre familia, como el de Melanie y Ashley ya no estaban siendo tan bien vistos. Aunque era una tradición en esa familia, la escritora introduce opiniones críticas de otras familias vecinas que atribuían la apariencia enfermiza y la personalidad debilucha de los Hamilton y Wilkes respectivamente. Hoy en día casarse entre primos sería incesto, ni más ni menos y podría traer como consecuencia malformaciones. Bueno, supongo que esa era la visión de la autora al hacer tortuoso y mega sufrido el primer embarazo de Melanie, quien a diferencia de Scarlett, caderona y vigorosa, era estrecha y menuda. Scarlett constantemente se comparaba con ella, sintiéndose más mujer y mucho mejor que Melanie. Lo cual es patético porque Melanie nunca tuvo un mal sentimiento hacia Scarlett, a pesar que la muy maldita vivió toda su vida codiciándole el marido. Pero ojo ... que el esposo de Melanie no era ningún santo. Y por eso, la observación que hace Rhett sobre Ashley Wilkes es con la que más a gusto me sentía, pues Rhett, enamorado de Scarlett, no perdía oportunidad para criticar a Ashley y vaya que tenía razón con él.

Scarlett la mayor parte de su vida vio a Ashley Wilkes como
su sol, ella y Melanie eran como planetas que giraban a su
alrededor. El desgraciado no se merecía a ninguna. 
En esta novela no se puede hablar de un triángulo amoroso, porque más bien, siempre son 4 los involucrados. La tonta de Scarlett que se conforma con migajas de Ashley, la ingenua Melanie que ve en su esposo la perfección con patas, el esposo de turno de Scarlett que la tiene todo el tiempo fastidiada por existir y el sinvergüenza de Ashley, que comete más pecados con la mente que con el cuerpo. Me recuerda la frase que no recuerdo dónde leí: ningún hombre vale tanto como para merecer dos mujeres y ninguna mujer vale tan poco para merecer la mitad de un hombre.

4. La maternidad, Paternidad y el Rol de Género: en cuanto a herir sensibilidades, Scarlett es escandalosa hasta para mí. Y no, por ejemplo, por salir sin compañía de un hombre en plena guerra sin temor que la violaran (imprudente), no por hacer el trabajo de un hombre en el comercio (que mas bien aplaudo), ni por casarse tantas veces le picara en gana (es libre), ni por desear la muerte de otra persona (malvada), o que por imperante necesidad de sobrevivir acariciara la idea de la prostitución (desesperada); sino por lo mala madre que fue. En la película se muestra que  Scarlett tiene solamente una hija, pero en el libro es un personaje mucho más realista. Y es que hay que recordar que en esos tiempos no habían anticonceptivos. Y se puede respetar que una mujer no desee hijos, pero que los tenga y sea como Scarlett ... mi Dios, hasta una perra quiere más a sus perritos. Lo más raro es que Scarlett adoraba a su abnegada madre, Ellen y en cambio, ella no le imitó en nada. Las cosas que esa mujer pensaba, daban escalofríos. No es de extrañar que muchas personas abandonen la lectura, porque es casi demoníaco lo que se le ocurría. Aunque como les dije, es el personaje que más lento y tarde evoluciona, porque , sí, le llega su momento, y como era de esperarse, de formas estremecedoras y trágicas, hasta lástima me dió aquello. Esto es especialmente impresionante porque cuando un personaje es así, mínimo deseas que se muera. Pero con Scarlett te la aguantas, porque siempre es ella la que pone el pecho por los otros, la que trae el pan a casa, aunque se queje y maldiga, aunque insulte y regañe. Su mal carácter muchas veces es incluso gracioso, pero no por eso deja de ser bien bestia.

Y no es la única mujer así en el libro, en menor escala la Sra. Tarletton, es la cabeza de una familia de puras mujeres por obligación. Aunque sufre lo que la guerra le arrebató, no es autocompasiva. Lo mismo la abuela Fountaine, que sobre ella dijo "Ante un acontecimiento desagradable contra el que nada puede hacerse, no me pongo a lanzar gemidos y a levantar los brazos al cielo para implorar auxilio".

En el caso de Rhett Butler, su papel como padrastro y luego padre biológico, es de lo más conmovedor. Las partes finales del libro son realmente bonitas por lo mucho que se interesaba en el futuro de los pequeños y era realmente frustrante que su relación con Scarlett fuera un desastre, pero habían muchos traumas de por medio. Sin embargo, a riesgo de hablar de más en la reseña, tengo que decir que los momentos de intimidad entre él y Scarlett, siendo el Sr. y la Sra. Butler, transmitían mucha paz. Y no hablo del coito, que también fue complejo, sino la forma libre en que podían ser el uno con el otro. Como él la consolaba para calmarle las pesadillas que sufría, porque Scarlett sí tenía una conciencia, aunque la mayor parte del tiempo la obligaba a callarse. Ese rol de varón, cabeza de familia protector y hombre enamorado que no termina de admitirle a su mujer que daría lo que fuera porque ella lo amara al cien por ciento, sí que nos deja a todas las fanáticas de las novelas románticas bien caídas a sus pies. ¡Bravo por Margaret Mitchell!

5. Escenarios y paisajes:  aunque la historia comienza en la rural Tara, llegado un punto la autora nos traslada hacia Atlanta, una ciudad en crecimiento.  Para describir ambos escenarios se dan bastantes detalles y aún así el ritmo nunca decae. En cuatro o cinco páginas acondiciona al lector para que no extrañe lo que ha leído antes, porque hará resurgir el drama con otros personajes nuevos, hace surgir nuevos obstáculos pero también diversiones que propician diálogos y discusiones comiquísimas.

Vemos cómo Scarlett va de Tara, con su tierra rojiza y hectáreas llenas de algodón a Atlanta, con multitudes de eventos y distracciones. Va y viene, y el tiempo pasa y la guerra avanza, y las regiones no permanecen igual porque es inevitable que la guerra cambie el aspecto de los lugares por donde ocurre. Hay un antes y después de la guerra civil, y es duro para los personajes de la novela subsistir en medio de tantos cambios. Lo que conocían se había ido, los vencedores les habían impuesto nuevas reglas y se nota en los paisajes las huellas de las batallas, los incendios y el dolor  . Ese sinsabor de no saber si se pertenece al pasado o al futuro, es angustiante. Y es lo que les sucede a todos. A Melanie y a Ashley, que tienen mas dificultades para adaptarse al nuevo tipo de sociedad que va surgiendo, aunque Melanie soporta callada y el Ashley no para de quejarse y ser lastimero ¡Qué pereza! Incluso para Scarlett es duro, por que es juzgada por los sureños tradicionalistas que la ven codearse con los yankees. Ella es capaz de aceptar que es necesario, para sobrevivir, para crecer, para establecerse y salvar Tara. Rhett la entiende, porque él piensa igual. Son almas gemelas, son hipócritas y no les importa enterrar lo que sienten por lo que quieren conseguir. Y por eso Scarlett se pone una coraza y lucha como puede, con cualquier arma que encuentre, sea en Tara o en Atlanta, siempre encuentra cómo hacerlo. Ella no le ruega a Dios por ayuda, ella negocia con Dios. Sí, es atrevida, es osada, todo por conservar Tara, incluso si para ello debe sacrificarse e irse de ahí y vivir en Atlanta.



EN CONCLUSIÓN: Lo que el viento se llevó es una obra de arte que te va a hacer reír, llorar, enfadarte y emocionarte sin ninguna dificultad. Ciertamente te levantará una opinión sobre cómo el mundo ha ido cambiando, las cosas que no queremos que jamás se repitan y que el amor a veces puede tener una capacidad destructiva, pero también sanadora. Valores como la amistad, el valor, el altruismo y el perdón son duros de desarrollar en medio de la catastrófica guerra. Y la guerra solo significa el inicio de una época aún más dura, una época de restructuración de la sociedad, donde cada uno busca hacerse una vida lo más normal posible, con el miedo que en cualquier momento todo vuelva a derrumbarse sin que se pueda hacer nada. Con la desconfianza de que nada, ni siquiera el amor y la esperanza, puedan rescatarlo a uno de lo vivido, del horror de los recuerdos, de las pérdidas y el luto. Scarlett es un personaje que amas u odias, del que dependen todos los demás, en mayor o menor grado, y que te guste o no, recordarás siempre.

domingo, 2 de febrero de 2020

Los Muchachos de Jo de Louisa May Alcott

Leí una edición viejita, prestada de la
Biblioteca Santiago Anguizola Delgado,
de mi Ciudad.
Buenos días.

La primera reseña del año es de un libro que terminé en enero pero por falta de computadora, hasta ahora es que puedo hablarles de él. Este libro es el segundo que saboreo de la autora de Mujercitas, obra que devoré hace como 4 o 5 años atrás. Mujercitas es archiconocida por la película de Winona Ryder, con Christian Bale, misma en la que participan Susan Sarandon y Kristin Dunts. Un clásico maravilloso que me dio a conocer a la señora L. M. Alcoott y que es una  excelente opción para quienes les cuesta aplicarse con los clásicos, por lo ligera, romántica, sensible y divertida que es.

Los Muchachos de Jo, en parte nos muestra lo que ha sido de la vida de las hermanas March: Josephine, Meg y  Amy. Luego de casarse, cada una tuvo hijos o hijas, algo que les dio satisfacción como es de esperarse, porque se casaron con hombres muy buenos; pero además, cada una se dedicó a lo que tanto había deseado: Jo en una escritora famosa, Amy en una escultora de renombre y Meg, aunque no llegó a ser actriz propiamente, imparte clases de teatro en la escuela que ha creado la familia para niños y niñas. ¿Se imaginan tener a estas mujeres de maestras y orientadoras? A mí me toca imaginarlo porque me salté leer HOMBRECITOS jejeje pero bueno, a lo hecho, pecho.

El asunto es que ya sus estudiantes crecieron, se graduaron y cada uno ha tomado un rumbo distinto. El cariño que se tienen, más que profesoras/alumnos es de madres/hijos; de manera que luego de egresados, se extrañan entre sí, y por ello se programa  una reunión tipo reencuentro.

Josephine March, ahora la señora Bhaer o como también se le apoda, la tía Jo, ha conservado mucho de lo que era de joven en el sentido de ser divertida y de confianza. Pero pronto nos daremos cuenta que también ha cambiado. Por ejemplo, las reglas impuestas por la sociedad sobre cómo deben ser los matrimonios, ahora le parecen más lógicas y necesarias. El tema de las circunstancias económicas de un joven, la compulsa a aconsejarle cariñosamente que se olvide del tierno y sincero cariño que profesa a una jovencita de mejor posición social. Y no porque sea poco probable que sea correspondido, sino porque sería prohibido por los padres de ésta.  Para mí esto fue chocante porque, palabras más o palabras menos, era como decirle: te quiero, se que eres buena gente, inteligente y valiente, pero eres insignificante para ella. Y caía especialmente mal porque las muchachas virtuosas y motivo de pasiones en la historia, son sus propias sobrinas. Hijas de Amy o de Meg.

Esta edición está ilustrada hermosamente. El libro gastado
y con las páginas amarillentas infunde una sensación de
respeto por la historia y la autora.
Los muchachos de Jo son Dan, que para mí es la versión masculina de Jo en Mujercitas, y por ello obviamente mi personaje favorito. También tenemos a Emil, un marinero y a Nat, quien desea ser músico como Laurie, y financiado por éste, viaja a Europa para especializarse.  Rob es hijo de  Jo y el señor Bhaer, tiene  una personalidad muy bonita y Ted, es su hermano menor, pero son de carácteres totalmente opuestos. Su interacción en la novela es super graciosa. Por otro lado está Tom, que vive eternamente enamorado de Nan, quien lo coloca en el friend zone, pues Nan es una estudiante de medicina que no tiene ningún interés en casarse, es más, se le percibe como algo feminista y es la mejor amiga de una de las hijas de Meg. Otros personajes como Beth, Josie y Daysie, sobrinas de Jo, son muy bonitos por la edad en que se encuentran y porque la autora juega con nuestro deseo de volver a conocer a otras MUJERCITAS,  como una especie de nueva generación.

Los muchachos de Jo es una novela que habla acerca de tomar el control sobre nuestras propias vidas. Puede que tengamos ayuda y excelentes consejeros, pero al final de cuenta, nuestras decisiones y nuestro esfuerzo es lo que hace que nos convirtamos en "alguien". Para nuestro orgullo o vergüenza.

En el caso de Dan y Nat, tuvieron que experimentar que el autodominio y el  autocontrol, son cualidades cristianas importantes a cultivar. Que nuestras acciones impulsivas, vanidad u orgullo no solo nos hacen daño a nosotros mismos, sino tambièn a nuestros seres queridos. Y sí, la novela tiene un alto componente religioso, pues los valores morales de la Biblia son recalcados. En el caso de Dan, la existencia de Dios y sus normas representaban un debate intenso dentro de sí. A mí esto, personalmente, me gusta mucho. Ahora bien, para la època todavía imperaban costumbres sociales bastante clasistas y elitistas, que hacían que el discurso religioso sonara hipócrita. Pero la excusa  siempre fue lograr matrimonios felices, que no pasaran carencias, porque en algo hay que ser honestos: no se vive solamente de amor.

El libro tiene muchas frases bonitas, reflexiones profundas que vale la pena conocer. Así que quien desee conocer la historia de Los muchachos de Jo, no deben esperar un emocionante drama, una aventura trepidante y una historia de amor cursi. Es verdad que Dan me hizo llorar un chin, pero los capítulos son tan cortos y el drama tan condensado, que lo que te deja es una sensación de haber conocido gente con muchos talentos, ganas de vivir y con un futuro prometedor.

Gracias por leer en este ratito libre. El lunes irè a ver la nueva cinta fe Mujercitas con una amiga, ¿ya la vieron ustedes?